Nutrición y salud

Dietas Hipocalóricas

Las dietas hipocalóricas se basan en la restricción calórica, es decir, en limitar los alimentos que aportan calorías al organismo. Es el tipo de dieta más habitual para lograr la pérdida de peso. Se trata de consumir diariamente menos calorías de las que se queman con la actividad física, para lo que, tras evaluar el metabolismo y las necesidades del paciente, se establecen una serie de menús diarios que no sobrepasen una cantidad previamente determinada de calorías. El objetivo es que el organismo obtenga de la grasa corporal la cantidad de calorías restantes para cubrir sus necesidades energéticas. Pero… ¿Son seguras este tipo de dietas? ¿En que caso son recomendables? ¿Que debo tener en cuenta si quiero hacer este tipo de dieta?

Las dietas hipocalóricas son ideales para controlar el peso o perder esos kilos de más con moderación, dan prioridad a los alimentos naturales poco elaborados. Aunque frutas y verduras son sus alimentos por excelencia, el resto de los nutrientes también entran en juego, aunque reducidos a cantidades mínimas. Basadas en el control y la limitación de las calorías consumidas, las dietas hipocalóricas han sido empleadas desde siempre para perder peso de una forma saludable. Las componen alimentos que aportan una buena nutrición y escasas calorías, donde lo importantes es ingerirlos en la proporción adecuada y la cantidad necesaria. Su éxito depende de la variedad de los ingredientes que conforman sus platos.

Frente a la creencia de que es necesario retirar determinados nutrientes, grasas, azúcares, aceites,etc… en un régimen de adelgazamiento, la dieta baja en calorías los incluye sin excepciones, aunque en cantidades mínimas, teniendo que pesar los alimentos.

Aunque su gran baza es el escaso aporte de calorías, éstas nunca deben ser insuficientes o incompletas. Reducir el consumo de las cantidades energéticas sin el asesoramiento de un experto puede acarrear desequilibrios y carencias que a largo plazo podrían arruinar la salud de la persona que se somete a sus supuestos beneficios.

Las dietas bajas en calorías están especialmente indicadas ante situaciones de obesidad y sobrepeso, siempre que su puesta en marcha y su seguimiento sea controlado por un especialista. También vienen como anillo al dedo para personas que están cogiendo peso y no quieren renunciar a su figura. La alarma salta porque se sienten pesadas, les duelen las piernas, se encuentran poco ágiles o les cuesta subir las escaleras. Para poner freno a estos desagradables síntomas, auténticos embajadores de los kilos de más, esta clase de regímenes permiten perder peso de una forma moderada con sólo seguirlos al pie de la letra durante un corto período de tiempo.

¡Aviso Importante! Al hacer una dieta debes tener mucho cuidado dado que esta influirá con toda seguridad en tu estado de salud. Si tienes una deficiencia en algún nutriente esencial tu estado de salud puede verse empeorado como una presión arterial baja o algún que otro daño más grave, por lo que no recomendamos someternos a regímenes sin el asesoramiento de un profesional cualificado. ¡Atentos! Dicho esto, lo que aquí pretendemos explicarte sobre los factores de este tipo de dietas deben ser considerados meramente informativos.

¿Cómo debe ser una dieta hipocalórica?

La clave para que una dieta sea hipocalórica es que nos aporte menos calorías (de manera moderada) de las que necesitamos a lo largo del día. Eso sí, nuestra dieta debe tener un buen reparto de macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas en una buena proporción) y de micronutrientes (un correcto aporte de vitaminas y minerales). Consumir alimentos en lugar de productos procesados, aumentar nuestro consumo de frutas y verduras, y cocinar nuestros propios platos en casa son buenos consejos a tener muy en cuenta a la hora de seguir una dieta hipocalórica de adelgazamiento.

¿Es o no recomendable este tipo de dietas hipocalóricas?

Aunque es recomendable para perder peso rápidamente, hay algunas cosas que se deben tener en cuenta antes de decidirnos a realizar el esfuerzo de brindarle a nuestro sistema menor cantidad de calorías que las que necesita diariamente para funcionar correctamente.

Realizar una dieta de este tipo tiene varias desventajas como por ejemplo que los efectos para quemar grasa se frenan en breve, debido a que el metabolismo se sobrecarga de la reducción de las calorías y esto hace que se ponga más lento, haciendo que sea mucho más difícil quemar grasa. Si se mantiene esta dieta por más de dos o tres semanas el cuerpo se pone a la defensiva y quemarás músculos antes que grasa. Puede descompensar al organismo, Es una dieta desequilibrada en cuanto al aporte de nutrientes. Puede provocar desequilibrios en el organismo a la larga, así afectando a la salud del organismo. El desequilibrio calórico que provoca puede desencadenar desequilibrios hormonales. Mantenerla requiere de mucha disciplina, porque hay que pesar los alimentos de cada comida, además de tener que pasar un buen rato en la cocina para preparar los platillos que van a ser parte de la dieta. Tampoco están exentas del llamado efecto yo-yo, por lo que al concluirlas se debe seguir un programa de reeducación de los hábitos alimentarios si no se quiere recuperar el peso perdido.

¿En que casos están contraindicadas las dietas hipocalóricas?

Este tipo de dietas tienen contra-indicaciones absolutas en casos de: cardiopatías como arritmias severas, angina inestable, infarto de miocardio reciente, etc. En accidente cerebrovascular reciente; neofropatía o hepatopatía severas; enfermedad psiquiátrica grave, antecedente de bulimia o anorexia nerviosa, alcoholismo; enfermedades o tratamientos que causan la pérdida de proteínas (lupus eritematoso sistémico, enfermedad de Cushing, etc.); cáncer; diabetes tipo 2 con tendencia a la cetosis; embarazo y lactancia.

También deberían tomarse precauciones y realizar un estrecho seguimiento en pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva, angina de pecho, con enfermedades crónicas como hipertesensión arterial o diabetes, o que siguen tratamientos farmacológicos que inducen la pérdida de potasio.

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